Hierba sardónica
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Ranunculus sceleratus
Herbácea
Orillas del río Adaja, arroyo Chico y zonas de Fuentes Claras.
Flores amarillas muy pequeñas con el centro (receptáculo) alargado.
La hierba sardónica es un tipo de ranúnculo o «botón de oro» que vive estrictamente ligado al agua en Ávila. Se reconoce porque sus tallos son gruesos, huecos y muy jugosos, y sus flores amarillas son bastante pequeñas en comparación con el tamaño de la planta. Se encuentra siempre en las orillas de los arroyos, en zonas encharcadas o en el barro húmedo de los pilones de nuestro municipio. Es muy importante conocerla porque es una de las plantas más tóxicas de nuestra flora: su savia es tan irritante que puede causar ampollas en la piel y, si se ingiere, provoca una contracción de los músculos de la cara que recuerda a una risa forzada o amarga (de ahí viene la palabra «sardónico»). Es una planta que nos enseña que en la naturaleza de Ávila la belleza a veces viene acompañada de advertencias que debemos respetar.
¿Sabías
qué...?
Su nombre «sceleratus» significa malvado o perverso, debido a lo peligrosa que resulta su toxicidad si no se tiene precaución.
Trucos para su reconocimiento
- Flores amarillas muy pequeñas con el centro (receptáculo) alargado.
- Tallos gruesos, brillantes y huecos que se rompen con facilidad.
- Hojas divididas en tres lóbulos, muy verdes y de aspecto suculento.
- Vive siempre con las "patas" en el agua o en barro muy húmedo.
¿Dónde vive en el término municipal de Ávila?
Orillas del río Adaja, arroyo Chico y zonas de Fuentes Claras.
¿Por qué es importante?
- Indica la presencia de agua constante y suelos muy nitrogenados.
- Sus flores son visitadas por insectos amantes de la humedad.
- Forma parte de la vegetación de ribera que filtra el agua de los ríos.
Ecosistemas en los que podemos encontrarlo
Permanece atento cuando te encuentres en los siguientes ecosistemas, si afinas buen la vista y el oído, podrías encontrar rastros interesantes.
Buenas prácticas de observacción
- Nunca la toques sin guantes y mucho menos la lleves a la boca.
- Explica a los niños que no deben jugar con las flores amarillas del agua.
- Respeta las zonas húmedas donde crece, son ecosistemas frágiles.
- No la confundas con otros ranúnculos de prado más inofensivos.