Enebro de la miera
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Juniperus oxycedrus
Arbusto
Habita en laderas soleadas, encinares degradados y zonas de monte bajo.
Hojas en forma de aguja muy punzantes con dos bandas blancas.
El enebro de la miera, llamado a veces \»espileño\» en nuestra zona, es un arbusto o pequeño árbol de hoja perenne que aguanta como nadie el clima extremo de Ávila. Se distingue de otros enebros porque sus hojas, que son como agujas muy punzantes, tienen dos líneas blancas bien marcadas en la cara superior. Sus frutos, llamados gálbulos, son del tamaño de un guisante y de un color pardo-rojizo al madurar. En Ávila lo encontramos en zonas de ladera, entre encinas y jaras, donde crece lentamente desafiando las heladas y la sequía. Es una especie fundamental de nuestro paisaje mediterráneo, proporcionando verde durante todo el invierno cuando el resto del campo parece dormido.
¿Sabías
qué...?
De su madera se extraía antiguamente el \»aceite de miera\», usado para curar enfermedades de la piel en el ganado.
Trucos para su reconocimiento
- Hojas en forma de aguja muy punzantes con dos bandas blancas.
- Frutos redondeados que se vuelven rojizos o anaranjados al madurar.
- Porte a menudo arbustivo y muy ramificado desde la base.
- Corteza que se desprende en tiras longitudinales en ejemplares viejos.
¿Dónde vive en el término municipal de Ávila?
Habita en laderas soleadas, encinares degradados y zonas de monte bajo.
¿Por qué es importante?
- Proporciona refugio constante a la fauna gracias a sus hojas perennes.
- Sus gálbulos son alimento invernal para zorzales y pequeños mamíferos.
- Protege el suelo de la erosión en pendientes pronunciadas.
Ecosistemas en los que podemos encontrarlo
Permanece atento cuando te encuentres en los siguientes ecosistemas, si afinas buen la vista y el oído, podrías encontrar rastros interesantes.
Buenas prácticas de observacción
- No te acerques sin cuidado, sus hojas pinchan mucho (de ahí su nombre).
- Si encuentras ejemplares grandes, respétalos, tienen muchísimos años.
- Observa la diferencia entre los pies machos y los que tienen frutos (hembras).
- Valora su resistencia natural al clima tan duro de nuestra capital.